sábado, 3 de julio de 2010

Animales

Últimamente, Alu era incapaz de recordar por completo sus sueños. Al despertar sólo le quedaba un vago esbozo de lo que había vivido en el mundo onírico. Los recuerdos se mezclaban, perdiéndose en el orden natural de su aparición. Lo único que se mantenía fresco era el recuerdo de haber soñado con algunos animales:

Encerrar una rana en una pequeña esfera y al encontrarla más tarde verla muerta.

Una tortuga que obligaba a quedarse dentro de una esfera y me miraba con ojos compasivos para que no la encerrara.

Ver pasear a un oso de pelaje marrón pasearse delante de mí

Soñar que iba montada encima de un elefante y que me encontraba con otro de frente el cual me saludaba alzando su trompa.

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SOÑAR CON UNA RANA
Soñar con sapos o ranas es de muy buen augurio, sin importar si durante el sueño se les come, se les ve, se les escucha o se tiene un apasionado encuentro con ellas.
Las ranas y sapos simbolizan la satisfacción personal, éxito en la esfera propia de actividades y amigos sinceros.
Puesto que estos batracios suelen vivir en el agua muchas veces se asocian a la representación del propio subconsciente.
Las ranas también suelen representar el cambio y la transformación en una forma positiva.

SOÑAR CON UNA TORTUGA
Soñar con tortugas puede significar que va a progresar de forma lenta pero segura. Es aconsejable que no vaya tan rápido, para poder lograr sus objetivos. Otra interpretación de un sueño con tortugas es que pretende protegerse de la realidad en su vida normal.

SOÑAR CON UN OSO
Victoria sobre sus enemigos. El oso representa concursos y competiciones de todo tipo.

SOÑAR CON UN ELEFANTE
Sabiduría, memoria y el poder de la persistencia. Representa un sueño favorable que le aportará dignidad y reconocimiento.
Montar de día sobre un elefante: divorcio absoluto. También se interpreta por un hombre aborrecido; empero montar de noche, en el sueño, un elefante: anuncio de cargos jerárquicos. -

Las mujeres que sueñan con el elefante no deberán esperar sino desgracias, muerte y penurias.

El elefante simboliza la fuerza, la prosperidad, la longevidad y la memoria. Soñar que montamos o conducimos un elefante es signo de éxito gracias a las cualidades que simboliza el elefante o gracias al apoyo de personas poderosas e influyentes que no olvidan los favores que les hicimos en el pasado.

lunes, 24 de mayo de 2010

Invasión

Alu observaba tranquilamente el paisaje, dejando que el buen tiempo realzara su buen humor. La playa estaba abarrotada de gente, acentuando un ambiente juvenil y alegre. La joven, que había permanecido de pie, inmóvil, durante varios minutos se dirigió hacia el mar que se mantenía sumido en la más hermosa calma a pesar del barullo. Aquellas aguas producían la sensación de estar en una playa paradisíaca. Antes de que pudiera llegar a tocar el agua, con sus pies desnudos Alu tuvo una sensación extraña. Alzó la mirada y con ella recorrió el borde de la playa hasta llegar al final de la cala donde podía apreciarse detrás de la colina unas montañas nevadas.

Un buque negro encalló en la arena.

Los hombres que iban en aquel buque iban cubiertos con grandes chaquetones negros y hombreras blancas. Alu, sin saber muy bien porqué, sabía perfectamente que aquellos hombres venían de las montañas nevadas. Entonces, escuchó un estruendo y miró hacia el mar. Una gran bola amarilla rodeada de una aura roja se dirigía hacia la playa rozando la superficie del mar. Alu gritó avisando a los demás de su llegada, incluso detuvo a un niño que intentaba correr hacia su madre que estaba justamente en la trayectoria de aquella bola amarilla. Pero aquella esfera realizó un recorrido extraño, se desvió de su trayectoria unos metros y se desvaneció en la playa.

Al desaparecer aquella bola, un hombre con ropas propias de un indiana Jones llamó la atención de todos los presentes y comenzó a repartir armas. Una de ellas la cogió Alu y la observó fugazmente. Era un arma grande pero ligera, era una especie de escopeta pero algo más robusta.

La gente gritaba asustada, pues parecía que los hombres del buque habían desembarcado y habían iniciado la invasión. Ordenaron la retirada de los ciudadanos de la playa y los presentes corrieron en dirección contraria a los asaltantes para cruzar el umbral de una pequeña puerta de madera que daba a los subterráneos de la playa. Alu se detuvo tras el umbral y buscó unos zapatos cómodos para la batalla que se había iniciado.


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Curiosidades

SOÑAR CON UNA PLAYA
Soñar con la playa simboliza el encuentro entre los dos estados de la mente. La arena simboliza el proceso racional y mental, y el mar representa los aspectos irracionales, inestables y emocionales de su persona. La playa es un sitio de transición entre lo físico/lo material y lo espiritual.

Si sueña, que está en la playa mirando el mar, quiere decir que posiblemente van a ocurrir cambios importantes en su vida.

SOÑAR CON UN BARCO DE GUERRA
Soñar un barco de guerra insinúa que habrá dificultades en la propia vida y en la de otras personas, tal vez en un viaje próximo ya sea de placer o de negocios.

Soñar un barco de guerra en combate indica que se presentarán enojosas dificultades en sus asuntos que lo pueden conducir a un costoso fracaso.

SOÑAR CON ARMAS
Soñar armas de fuego (cuanto más grandes y poderosas peor es el indicado) insinúa alteración del sistema nervioso porque el soñante teme que ocurra una nueva guerra o algún ataque en lo personal.

Las armas en general, y particularmente las de fuego, indican violencia, reyertas, pleitos, conjuras, competencias desleales en el caso del comercio, envidias, celos y traiciones.

Si una mujer sueña con un arma de fuego, es porque sale o piensa en algún militar.

Soñar que sostiene un arma o que la mira, significa que necesita defender y protegerse emocionalmente de Vd. mismo o físicamente de los demás, porque está pasando por un problema en su vida. También podría significar el deseo secreto de agredir o de cargarse a alguien.

Soñar armas siempre es negativo.

SOÑAR CON UNA BATALLA O GUERRA
Una batalla en sus sueños puede significar que está trabajando demasiado. Debería darse un respiro y descansar. Hay un conflicto entre sus pensamientos racionales y sus impulsos irracionales.

Soñar con una batalla también tener connotaciones eróticas. Puede ser que esté intentando controlar sus instintos sexuales o suprimirlos, por lo que existe una lucha dentro de Vd.

Soñar con estar en una batalla, también pueden representar los esfuerzos que está realizando por superar unos obstáculos o problemas y que con esfuerzo logrará vencer.

sábado, 8 de mayo de 2010

Juego de campo

Alu se había ido con sus compañeros de clase a una excursión de campo para celebrar el fin de curso. El paisaje, resultaba hermoso a los ojos de la joven Alu. Dos montañas rodeaban una pequeña cala de arena blanca reinada por esbeltas palmeras y acariciadas por un mar azulado. El grupo de amigos, siguen un camino hasta llegar a una de las montañas. Allí encuentran una zona verde en la cual dejan sus cosas y comienzan a gastar bromas entre ellos.

Al poco tiempo de estar en aquel lugar, la policía hace su aparición buscando al dueño de aquellas tierras. Alu, curiosa, sigue los pasos de los policías hasta llegar a unas escaleras de hierro forjado que bajaban hasta la parte más profunda de la cala.

- ¿Qué ocurre? - pregunta al joven que estaba observando como bajaba las escaleras

- Parece ser que las cloacas de la ciudad están taponadas y creen que es porque las cañerías que dan a éste lugar están atascadas por algo.

Alu se asoma por el borde y se percata que el azul del mar había cambiado a un color marrón claro poco agradable. Aquel lugar había pasado de ser una cala paradisíaca a un vulgar pantano mal cuidado. De repente, un extraño rugido rompe el ambiente divertido de aquel lugar. El agua del pantano comienza a agitarse y entonces surge de entre las aguas una extraña criatura muy grande. Saltaba cual delfín, mostrándose un poco ante la multitud sorprendida, pero a diferencia de aquel hermoso animal, su piel era oscura y áspera a la vista. Atónita, Alu sigue con la mirada aquella criatura que se dirigía hacia la cala de arena y para su sorpresa, en el momento que aquel ser vuelve a salir del agua, aterriza en la arena con gigantescas patas.

Aquella criatura parecía haber pertenecido a la época de los dinosaurios. Su parecido era a la de una iguana, pero sus rasgos eran más agresivos y oscuros. La criatura mira a la montaña y lanza un grito agudo estremecedor. Se se dirige con fiereza hacia la montaña. La multitud grita histérica sin saber muy bien qué hacer. Alu, al intentar huir cae pero tiene una rápida reacción y se esconde tras un árbol. El dinosaurio no se percata de su presencia y persigue algunos estudiantes. La joven, aprovecha la situación para correr en dirección contraria pero cuando se da cuenta, hay otro monstruo a pocos metros de ella. Por puro instinto, Alu da una voltereta entre las piernas de aquel dinosaurio, se reincorpora y sigue corriendo hacia la cala. Otro monstruo corría desde la cala hacia su posición. Rápidamente, decide girar hacia la derecha y tirarse al agua, pero cuando lo hace, se percata de que había otro monstruo, un poco más pequeño que los anteriores, escondido al nivel del agua.

Alu, sigue corriendo a pesar de la falta de aire. Sale del agua y vuelve corriendo a la ladera de la montaña dónde en un principio se encontraba. Uno de los monstruos está muy cerca de ella, debido a sus grandes dimensiones, un paso de aquella criatura equivalían a 5 de Alu. Finalmente, el cansancio le puede y cae rendida al suelo, para su suerte, la iguana gigante había ejecutado un salto precipitado y salta por encima de ella hasta caer unos metros más adelante dónde había un chico. Las patas del monstruo agarran con firmeza la cabeza del joven y con un gran lenguetazo se come los pelos de la cabeza del chico, dejándole totalmente pelado.

Al observar aquello, todos los chicos vuelven a recobrar la alegría. Aquellos monstruos sólo quieren comerse el pelo de las personas. Lo que había sido una histeria colectiva, se convierte en un ruedo con criaturas propias del cretáceo. Alu y otras chicas suben un nivel más alto de la colina para evitar que aquellas criaturas se coman sus largos cabellos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Miedo

El corazón me late con fuerza, tanto que tengo la sensación que en cualquier momento llegaría a atravesar mi propio pecho. Todo está a oscuras, pero una luz azulada casi fantasmagórica me permite ver con claridad dónde me encuentro. Estoy contra la pared, acurrucada justamente en la esquina de la habitación. A mi derecha, hay unas escaleras que suben al piso superior el cual está abandonado. Y justo enfrente, el ascensor y el pasillo que lleva a la entrada de mi casa.

Siento una presencia que me encoge el alma. Me cuesta respirar, es como si aquella extraña energía pudiera estrechar mis pulmones. Está en el ascensor, puedo sentir su fría aura.
Tengo miedo.
Quiero huir, quiero gritar; pero soy como una marioneta la cual no tiene fuerzas para moverse por sí sola. Un golpe metálico me devuelve ante la realidad que estoy viviendo. Dos personas intentan protegerme de mi agresor, pero las tumba con suma facilidad.
Estoy perdida, es mi final me digo una y otra vez.

Clava su fría mirada de hielo en mí. Siento que puede matarme simplemente con esos ojos. Sus rasgos son finos y sus cabellos cortos y rubios no me recuerdan a nadie. No sé quién es. No conozco de nada a mi agresor y por desgracia empuña una navaja. Sorprendentemente, yo también tengo una en la mano. En un último intento de supervivencia, alzo el cuchillo y lo muevo nerviosamente intentando alejarle de mí. Cierro los ojos, temerosa de lo que se cierne sobre mí y maldije el momento que decidí abrirlos. Aquella mirada estaba a pocos centímetros de mi cara.

Ya no puedo gritar. Mi voz es acallada.

Y al fin despierto de aquel mal sueño.

martes, 24 de noviembre de 2009

Otro punto de vista

Alu mira a su alrededor, y se siente diminuta entre toda aquella maquinaria. El estruendo de los metales le perturba e incómoda. Entonces, aparece junto a ella un ser de su mismo tamaño; una rata de laboratorio caracterizada por un pelaje grisáceo. Ésta le hacía señales indicándole que le siguiera por un recorrido dinámico parecido a unas escaleras mecánicas. Alu se siente confusa ante toda aquella situación, pero la verdad se revela ante ella cuando se mira a sí misma reflejada en un espejo que se encuentra a su derecha. Ella también es una rata de laboratorio.

Ahora entendía por qué se sentía tan confusa y perdida. Aún así, tenía claro que no podía quedarse en aquel lugar, a pesar de su condición debía seguir adelante y buscar una salida en aquel extraño laberinto metálico. Su compañero que parece aún más decidido que ella, recorre con agilidad el primer tramo de placas dinámicas. Tras unos segundos de indecisión, Alu se lanza en la dirección en que lo ha hecho su amigo y sin problemas consigue atravesar el primer tramo. Con orgullo, decide seguir su camino. Nada podía interponerse entre ella y su libertad.

Tarántula roja

Iba caminando por la calle perpendicular a su hogar. Por el camino, una molesta tarántula se movía su alrededor agitada, llamando totalmente su atención. A pesar de ser tan inferior a Alu, ésta evita por todos los medios pisarla. Aquel arácnido negro y rojo le recordaba algo y quizás por ello eludía constantemente la posibilidad de dañar la. Aún a pesar de los esfuerzos de la joven por no herirla, aquel ser seguía corriendo entre sus pasos interfiriendo en su paseo.

Un tanto molesta, al final decidió cogerla. Se agachó y con las manos tanteó la zona para poder atraparla. Entonces ágilmente, la alza cual pluma caída pero cuando alcanza cierta altura la tarántula se transforma en un perro labrador negro que Alu rápidamente reconoce. Es su mascota, una mestiza de labrador muy cariñosa y tranquila. La acaricia como puede, pero sus brazos se cansan con facilidad. La deja cuidadosamente en el suelo, pero nada más tocarlo vuelve a su forma original; la tarántula negra y de pelaje rojizo.

La joven retoma el camino, pero aquella criatura vuelve de nuevo a las andadas. Corre alrededor de sus pies, interfiriendo en cada paso que la joven decide tomar. Poco a poco su paciencia se va agotando y cada vez siente menos compasión por aquella molesta criatura.

La puerta de madera

La joven se encontraba cerca de la costa. No sabía exactamente dónde, pero podía oler desde su posición la fragancia del mar mientras a lo lejos se podía oír un pequeño murmullo que para ella resultaba relajante. Tras dar un par de profundas respiraciones, Frisix se acercó a ella con una gran sonrisa en la cara y le cogió ambas manos levantándolas un poco.

- He conseguido el trabajo – el joven desbordada felicidad por los poros de su piel – y además tú también podrás trabajar conmigo.

Alu miró hacia un su izquierda buscando las palabras adecuadas para no apagar aquella alegría. Conocía el trabajo y sabía que no encontraría nada mejor, pero decidió ser sincera ya que sabía que aquella cualidad le gustaba a él.

- Lo siento. Pero me gustaría trabajar en algo de lo que he estudiado. – dijo mientras le soltaba las manos.

Tras aquellas palabras Frisix se alejó en busca de consejo de Mom mientras Alu se quedaba quieta en medio de la gran plaza blanca observando lo que ocurría. No sabía porqué pero se sentía triste y apagada. No tenía ánimos para hacer absolutamente nada, era como si algo hubiera absorbido toda su energía y tan sólo hubiera dejado restos dentro de un débil recipiente. Cansada de ver como Frisix la oteaba en busca de alguna señal o indicio para poder hacer desaparecer aquel aire taciturno que la dominaba, decidió dar una vuelta por la ciudad blanca.

Bajó una calle cercana y llegó a lo que sería el paseo marítimo de aquella ciudad. Tras bajar unos pequeños escalones se quedó parada frente a una familia que jugaba con unos pequeños triciclos. La familia, compuesta por dos niños pequeños y un adulto pedaleaban con energía mientras simulaban que estaban dando cerrados giros de un circuito propio cuando realmente no se desplazaban ni siquiera un centímetro. Alu esbozó una sonrisa triste al ver a los niños y decidió volver a la misma plaza dónde todo había

- Estaba dando una vuelta mientras murmurabais sobre mí. – contestó con naturalidad como si considerara que aquello fuera lo más normal del mundo. – Ahora tengo que irme, tengo que coger un avión.

Dejó allí plantado a Frisix y fue en dirección contraria al paseo marítimo, subiendo una empinada callejuela que por momentos se volvía más inclinada. A la mitad de su camino, a Alu le dieron ganas de ir al baño. Miró hacia abajo, recordando que había visto la señal de baño un poco más abajo. Desde su posición pudo ver las dos señales: Baño para hombres y Baño para enanos. “Estos no son para mi” se decía a sí misma y decidió pasar la siguiente separación de callejuelas inclinadas con la ayuda de sus brazos. Justo al cruzar el umbral siguiente que se encontraba a una inclinación considerable, ahí se encontraba el baño.

Al entrar, parecían unos baños completamente normales. La decoración era un poco antigua y parecía que había sido descuidada desde hacía bastante tiempo. Lo más impresionante era el gran ventanal que había sobre sus cabezas y que les permitía ver el cielo completamente despejado. Entró en el baño más cercano y se dispuso a cambiar el agua al canario. Justo entonces, la puerta se vuelve a abrir y resulta ser Nitsuga el cual andaba buscando a Alu. Ella, que aún estaba un poco ocupada, simplemente le miró esperando cualquier cosa mientras que las otras chicas que habían allí llamaban su atención para que se marchara de los baños de mujeres. Nitsuga, ignorándolas, comenzó a cantar algo que Alu apenas llegaba a comprender. La joven, que ya había acabado de hacer sus necesidades, se colocó bien los pantalones y se acercó a Nitsuga que seguía diciendo cosas sin sentido, pero antes de que pudiera decirle nada, notó un fuerte movimiento de tierra.

Instintivamente, Alu se cogió a una especie de reposabrazos metálico que había en un lateral al igual que las otras personas que se encontraban en aquella sala. Alzó la mirada al techo de cristal y comprobó que sobre ella no estaba el azul del cielo sino el verde de una pradera. Con una gran suavidad siguió moviéndose hasta colocarse otra vez en el sitio, era como si estuviera en un avión que hubiera realizado una pirueta en el aire invocada por su amigo. Una vez estabilizado aquel lugar, Nistuga ya no se encontraba junto a ella, pero no le dio importancia. Salió del baño y se dirigió hacia el norte con intención de coger el avión.

Antes de que pudiera darse cuenta, la joven se encontraba haciendo cola frente a una puerta de madera que se encontraba incrustada al pie de una montaña. Tras llevar mucho tiempo esperando, decidió dar un paseo mientras volvía a ser su turno ya que seguramente habría plaza para todos los que estaban esperando. Bajó a un desnivel que se encontraba a la izquierda de la puerta y se acercó a un pequeño altar de estilo chino. Sobre el pequeño altar de madera oscura y decorados bermellón se hallaban tres placas redondas y metálicas que tenían aspecto de antiguas monedas chinas las cuales tenían en su interior un agujero cuadrado. Sin pensar demasiado en lo que iba a hacer, alzó su pierna y golpeó una de las placas desplazándola hacia la derecha por unas guías hasta colocarla hasta que ya no podía moverse más. Realizó el mismo gesto con las otras dos y tras aspirar aire miró satisfecha su acción y sonrió.

Al volver a la cola de la puerta de madera, ella simplemente sonrió y se dijo a sí misma: “No es el momento”

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